Volver a Galería

Galería

Ofrecemos al coleccionista asesorías para la gestión de colecciones (compra, venta, encargos) mostrando una visión general del mercado y una variada gama de alternativas a fin de satisfacer sus necesidades con obras de artistas de su interés, ayudándole a definir el perfil de su colección en función de sus gustos y presupuesto.

Antonio José Fernández (El Hombre del Anillo)

Sin título

  • Ficha Técnica

No fechada

Cemento policromado

28 x 18 x 14 cm.

Firmada en la base

Procedencia: Colección privada

 

Antonio José Fernández (El Hombre del Anillo)

(Escuque, estado Trujillo. 1922 / Valera, estado Trujillo. 2006)

 

Pintor y escultor. Hijo de Ramón Fernández y Ana María Franco. Autodidacta. En su juventud se dedicó a la siembra de hortalizas. En 1940 entró al servicio militar obligatorio en el cuartel Bolívar del Táchira, donde aprende enfermería, oficio que practicó posteriormente. En 1948 colocó un puesto de venta de frutas en el mercado de Valera, donde se le empezó a conocer como El Hombre del Anillo por su sortija tallada en piedra de río. En 1949 realiza una escultura titulada La maternidad, y en 1952, ejecuta esculturas bajo la influencia de Salvador Valero, vaciadas en cemento o talladas en madera. Ya en 1958, sus trabajos llaman la atención de Carlos Contramaestre, quien lo menciona en un artículo de El Nacional. En 1962 abandona temporalmente sus trabajos en madera y lienzo y comienza a experimentar con el yeso. En 1963, desanimado por la burla de sus vecinos y por el rechazo de una obra que había ofrecido en donación a un liceo, decide destruir sus trabajos realizados hasta esa fecha y abandona la actividad artística; pero Salvador Valero lo estimula a continuar su trabajo.

Fernández inicia entonces un período monumentalista, en el que ejecuta figuras de gran tamaño para fuentes de agua y jardines (Quinta El Palmar, Coro). Para esa época prefería la policromía, que lo ayudaba a definir las tipologías. En 1965 realiza su primera exposición en la Galería El Techo de la Ballena en Caracas, organizada por Carlos Contramaestre; luego del éxito de la exposición, decide dedicarse por completo a la actividad plástica. En esta muestra, Fernández realizó figuras modeladas en cemento durante el proceso de la fragua, con un tratamiento similar al del barro. De su obra, Juan Calzadilla comenta: “desde un primer momento Fernández supo aunar esa doble actitud de pintor y escultor. Al principio trabajó preferentemente el relieve: la policromía y la talla en madera que ponen de manifiesto formas burdas, incisivas y abruptas, plenamente compenetradas con el tema, como si todo significara color y el amarillo alegría. De ello dejó constancia en una de sus series más interesantes: Los paritorios, que eran visiones de la experiencia que había tenido en el ejército como enfermero accidental a quien las circunstancias llevaron eventualmente a convertirse en asistente de parteros […]. Pero, a la par, la individualidad escultórica de Fernández se fue revelando en su constante pasión por la talla de la piedra dura del río, el canto rodado, el granito y el pedernal, para configurar con estos materiales rostros humanos que parecen despertar oyendo las voces míticas del torrente”. En 1967 participa en la “Primera retrospectiva de la pintura ingenua venezolana del siglo XX”, organizada por Francisco Da Antonio, y en 1969 en “Pintura ingenua venezolana del occidente del país” (Galería La Gárgola de Tancredo, Maracaibo), así como en una muestra en la Galería Banap de Caracas junto a obras de Bárbaro Rivas.

 

 

Desde 1970 predomina en su obra la pintura. Para ese año expone, en el Ateneo de Caracas, obras ejecutadas con gran variedad de técnicas y medios. En junio de ese año expone, junto a obras de Bárbaro Rivas, en la Galería Salamandra de Caracas. Al siguiente mes, Juan Calzadilla organiza un homenaje en la ULA a Salvador Valero y a Antonio José Fernández en Escuque (estado Trujillo); ese mismo año muestra “Sombras y revelaciones” en la Galería La Otra Banda (estado Mérida), en la que expone 22 obras, que Juan Calzadilla comenta: “en las esculturas en concreto, como en los relieves, encontramos nuevamente la integración de lo escultórico y pictórico resuelto dramáticamente en la tensión de los materiales; la intuición artística es aquí salvaje y sólo se emparenta, en sus soluciones técnicas, con el rústico oficio de albañiles y obreros de la construcción. Los materiales más precarios, los coletos, alambres y tejidos pasan a formar parte de una estructura plástica enormemente expresiva, en la que está resuelto el tema. Los colores recubren las texturas granulosas para ayudar a encarnar los motivos más primitivos, ya con figuras aisladas, ya con grupos”. En 1977 participa en las colectivas “Creadores al margen” (MACC) y “Arte popular de la región andina” (Ceproaragua). Al año siguiente participa en la cuarta edición de “Pintores ingenuos contemporáneos de Venezuela” (Sala CANTV). Para 1979 se dedica a trabajar el dibujo blanco y negro en tinta china sobre cartulina o lienzo. Al año siguiente, es incluido junto a Emerio Darío Lunar y Apolinar en un cortometraje de 16 mm y 18 minutos de duración, titulado Diálogo con tres pintores venezolanos, dirigido por Mauro Rodríguez. En 1985 y 1986 participa en el VI y VII Salón de Arte Popular de Fundarte, Casa Guipuzcoana (La Guaira, estado Vargas), en los cuales obtiene el Premio Conac. En 1987, el Museo de Petare le organiza una exposición homenaje. En 1992 participa en “Imágenes del genio popular” (GAN). Más tarde, trabaja con papeles y hojalata las figuras en relieve sobre soportes planos. La GAN posee en su colección óleos sobre tela, bajorrelieves y esculturas de este artista, entre ellos Alumbramiento (bajorrelieve en madera policromada, sin fecha).

Otras obras del Artista