Colette Delozanne. El barro luminoso

Como si de una Cicerone se tratase, la maestra Colette Delozanne nos introduce en su mundo caracterizado por caminos infinitos; profundidades que nos conectan a la tierra y atmósferas que nos elevan a lo sensible. De la misma manera juega Colette en sus esculturas y dibujos, con el adentro y el afuera, con lo exterior y lo interior, nada es totalmente abierto o cerrado. En la obra de Delozanne se manifiesta la abstracción de un pensamiento que no deslinda el tránsito entre la noche y el día, y viceversa[i]

Esta oscilación reguladora se manifiesta en todo su quehacer artístico. Se apasiona por la técnica, por el modelado que repasa una y otra vez hasta convertir, esas oquedades, en sólida estructura, en volumen texturizado. Colette Delozanne decanta toda la magia contenida por la cerámica y el espacio para entregárnoslo de manera concentrada. A través de la tridimensionalidad y la materia, la artista revela y expresa sus conceptos fundamentales: lo místico, lo religioso, el ser, la naturaleza, la interioridad, lo sagrado[ii]. Si observamos con detenimiento, las obras de Colette se transforman en espacios simbólicos, representando lo infinito, mostrando la inmensidad íntima que caracteriza la obra de la artista.

Para nosotros es un placer mostrarles, a través de esta primera exposición, estas nueve obras de la maestra Delozanne, Premio Nacional de las Artes del Fuego (1971) -más la publicación realizada por la investigadora Bélgica Rodríguez-, para su contemplación, estudio y posible adquisición. Bienvenidos.

Se Habla Arte

[i] Bélgica Rodríguez, Colette Delozanne Escultora. Armitano Editores C.A., Caracas, 2004. Pág. 24

[ii] Colette Delozanne citada por Bélgica Rodríguez en Colette Delozanne Escultora. Pág. 145