¡Bumm! ¡Hoy la fiesta es en las cloacas!

 

“No creo en el arte cuando estoy trabajando. Trato de pensar en la vida”

Jean-Michel Basquiat

 

¡Bumm! ¡Hoy la fiesta es en las cloacas!, con este sugerente título, continuamos nuestra programación expositiva 2017, en esta ocasión de la mano de Víctor Avellaneda (Caracas. 1981), quien evoca en los títulos de sus obras, a algunos de los personajes de las artes universales que le han influenciado, como por ejemplo el norteamericano Jean-Michel Basquiat.

 

Comprometido con el momento histórico que atraviesa su país, Avellaneda propone una obra social y cruda sin llegar a ser panfletaria, en donde se hace voz de los sectores marginados de nuestra sociedad, planteando desde una poética del caos, un lenguaje que potencia encuentros con nuevas posibilidades discursivas en las artes plásticas contemporáneas venezolanas.

 

En entrevista concedida por el artista, pudimos conocer algunas de sus inquietudes, motivaciones y maneras singulares de asir el mundo, ese mundo cada vez más turbulento y caótico, pero a la vez terreno fértil para la creación, a decir del artista “en un mundo convulso, nuestras armas, las armas de los artistas son: los pinceles y nuestras manos”

 

Se Habla Arte: Para conocerte mejor hay que comenzar por el principio, ¿de dónde eres? 

Víctor Avellaneda: Nací en Caracas el 28 de septiembre de 1981, estudié Técnico Superior Universitario en Publicidad en el Instituto Nuevas Profesiones en Los Dos Caminos, a los 23 años me mude a la ciudad Valencia y comencé a pintar de manera autodidacta por varios años, luego realicé estudios de arte en la Escuela de Arte Plásticas Arturo Michelena. Después de 13 años, me mudé a la montaña donde tengo mi taller en Valle Alto estado Aragua cerca de Las Tejerías.

 

SHA: ¿Qué influencias tempranas tuviste con respecto al arte?  

VA: Las influencias que  he tenido con respecto al arte son muy variadas, mi padre siempre estuvo ligado al arte, siempre adquiría obras pictóricas y crecí en un hogar rodeado de cuadros de diferentes artistas, así como tallas de madera, pequeñas piezas de artesanías, antigüedades, fui muy afortunado de pequeño ya que siempre visitamos el Museo de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber, la Feria Iberoamericana de Arte en Caracas recuerdo que la hacían en el Hotel Tamanaco, fue una experiencia impactante nunca había disfrutado tanto, tuve la suerte de viajar a Nueva York y visitar el MoMA y mucho antes de eso, descubrí unos bocetos de mi padre que fueron muy inspiradores y que estuvo haciendo durante la época en que diseñaba zapatos. Pero realmente el artista que influyó mucho en mis comienzos como pintor autodidacta fue Salvador Dalí.

 

SHA: ¿En qué momento empiezas a interesarte por la pintura?

VA: Siempre supe que de alguna manera era un artista pero no había descubierto cómo lo manifestaría. Constantemente desarrollé y estimulé mi creatividad, participé en obras de teatro en el colegio, dibujaba mucho y estuve contemplando las ganas de pintar durante muchos años. Abría una caja de óleos que tenía guardada en una gaveta en mi cuarto y destapaba un tubo de vez en cuando para oler esa esencia sabrosa del aceite de linaza en la pintura al óleo tan maravillosa. Pero el detonante que hizo que me atreviera a pintar, fue un viaje que hice a la Gran Sabana, específicamente a los Tepuy Roraima y Kukenán, fue en esa experiencia que descubrí el concepto de la forma que quería desarrollar en ese momento y a través del paisaje figurativo.

 

SHA: ¿Cómo llegas o por qué eliges el lenguaje de la figuración?

VA: Llegué al lenguaje de la figuración a través del estudio de la figura como protagonista en el  paisaje y asumiendo la figura a través de lo orgánico. Hoy en día insisto en lo figurativo pero logrando formas libres sin ataduras, evocando lo abstracto, pero siempre dentro de resultados que se logran de manera espontánea, acciones directas que disfruto componiendo libremente y aunque es un proceso anárquico por ahora, aún impera o pareciera que se logra imponer el dibujo en la pintura, o viceversa.

 

SHA: ¿Trabajas por series temáticas?

VA: Sí, trabajo por series temáticas pero no duran mucho tiempo, soy muy cambiante con respecto a mi propuesta, investigo y estudio bastante y eso me permite interesarme por las infinitas posibilidades que existen a la hora de abordar mis inquietudes. Mi taller es mi hogar y ocurren muchas cosas y no puedo permitirme quedarme pegado a un tema y convertirlo simplemente en un producto de consumo masivo, que es lo que pienso que se convierte al hacer una serie por tanto tiempo. Mientras mi trabajo siempre cambie, yo seré feliz.

 

SHA: ¿Qué hay detrás de las series “Aglutinoides”, “Nacido en 1981” o “Bumm. Hoy la fiesta es en las cloacas”? ¿Cómo nace la idea de estos proyectos?

VA: Estas tres series son el resultado de un estudio e investigación de un coctel de cuatro tendencias y temas que evolucionan desde el expresionismo e informalismo, así como también la nueva figuración de los años 80 en Venezuela y la gráfica infantil dentro de sus múltiples posibilidades: comiquitas, cuentos e ilustraciones. Por ejemplo en la serie “Aglutinoides”, los personajes o seres antropomorfos que represento y que nacen de la acción espontánea de garabatear, manchar y aglutinar la materia pictórica en cualquier soporte, cobran protagonismo dentro de la composición y aunque muestren subversión, nacen de un impulso visceral, primitivo y subjetivo, como especie de monstruos deformadores de la realidad.

 

En la serie “Nacido en 1981”, intento desprenderme un poco del personaje como centro de atención y consiento el recurso o los medios pictóricos o textil, permitiendo que ellos se logren anarquizar y liberarse de lo literal, con un sentido más informal, intentando ilustrar lo menos posible, pero que a su vez la presencia de la fecha de mi nacimiento en la composición como símbolo o elemento iconográfico―, me involucra en la obra como un testigo observador sirviendo a su vez éste como catalizador del tiempo y la memoria, como especie de reminiscencia que me hace asociar dicha fecha en el contexto histórico actual, pero sin contar una historia.

 

La serie “¡Bumm. Hoy la fiesta es en las cloacas!, puedo entenderla como una mezcla de las dos series anteriores, es como si la figura y el recurso que a su vez sirve de elemento expresivo, decidieran hacer las paces y tanto el personaje como el espacio o la  atmósfera en la composición, permiten conjugarse y me obligan a reaccionar más allá de la libertad individual y el gozo que pueda sentir dilatando o estimulando los sentidos con mi propuesta y comprendiendo el carácter social como venezolano no sólo en el arte, si no en lo cotidiano, sugiriendo tan sólo un fragmento de la descomposición general de la sociedad en todo el mundo y en especial en este país, donde la realidad contrasta con la miseria, la soledad, la amargura, el caos, la frustración. Un coctel mezclado con alcohol para dopar e intentar olvidar el hambre que se encuentra desatada, destruyendo cualquier aspiración hacia una superación de cualquier índole, pero que aparentemente, no amilana los motivos para celebrar y bailar reggaeton con los zapatos rotos, al ritmo del sonido de las tripas, con una sonrisa de caries salpicando el charco de nuestras cloacas hediondas a confusión, pero celebrando que siempre hay un chiste para enjuagarnos la boca, en el país más feliz del mundo.

 

SHA: ¿Qué buscas con estas series?, ¿contra qué o quienes te rebelas, te lo has planteado?

VA: No creo que esté en una búsqueda, más bien en un constante desarrollo de ideas, el arte es mucho más que expresión, es una forma de vivir ya que una propuesta te lleva a otra nueva y esta se convierte, se transforma y puede trascender o servir como punto de partida para nuevos proyectos, es trabajo para toda la vida. Cuando reflexiono en este momento sobre qué busco con estas series, lo primero que se me viene a la mente es que puede ser una pregunta muy difícil, como decir ¿a qué vinimos en esta vida? o ¿hacia dónde vamos?, y podría parecer imposible de contestar, o puede ser tan simple como decir estamos en esta vida para aprender y ser mejores cada día, creo que es lo que busco para el arte y por el arte a través de estas series.

 

SHA: Por lo que hemos hablado, estas series pueden definirse como un grito contra la sociedad de consumo, la niñez abandonada, o la reafirmación de ti mismo como parte de esta generación “nacida en 1981”

VA: Sí, además creo que hay un aspecto psicológico que quizás desconozca de mí y que se manifiesta inconscientemente, ya que la esencia en el proceso de trabajo en estos momentos está relacionada con la inmediatez y acciones espontáneas que no me permitan pensar más de la cuenta, es como estar y no estar, el arte tiene mucha filosofía y siendo el autor de algo tan dramático, en una propuesta basada en el registro de mi estado de conciencia―, he comenzado a creer que toda esta rabia e inconformidad con los factores externos, bien sea la organización social, el abuso de poder, el desprecio por las doctrinas vacías y oscuras que siento que nos agobian también; puede estar ligado a un repudio hacia algunos aspectos de mí pero no como víctima de una fuerza, sino más bien por sentirme parte de esta podrida Babilonia. Podría hasta considerarlo en vez de un grito inconforme, más bien un silencio que aturda, que retumbe y si es posible, que provoque a veces dolor de muela.

 

SHA: ¿Cómo definirías técnicamente tu trabajo?

VA: Técnicamente indefinida, mixta e integral, tengo una propuesta textil tanto bidimensional como tridimensional, así como ensamblajes, arte digital y he participado en la actuación, con algunos personajes como titiritero en el teatro de títeres de mi esposa, razón de mucha motivación y apropiaciones en cuanto al personificar. Me gusta mucho el cine, por lo que veo muchas películas que influyen en mis trabajos, como el cine japonés, películas de Lars Von Trier, Alejandro Jodorowsky, Roman Polanski, Stanley Kubrick y música como el jazz, reggae, el afro beat, bebop, salsa, rock en español. Creo que al final, todo tiene que ver con todo.

 

SHA: ¿Cuál es tu método de trabajo? 

VA: Rechazo estar sujeto a un principio o regla, solo le voy dando cuerpo y forma a ciertos aspectos iconográficos que se van haciendo constantes, así como a ciertas características en el aspecto estético por la aplicación en la intensidad de los trazos, por citar un ejemplo, o por cuestiones de gusto o preferencias hacia algunos colores que pueden estar presentes casi siempre por una necesidad de contraste, como el negro y el blanco o para resolver y determinar una solución en algún planteamiento compositivo, como la caligrafía torpe o ese aglutinamiento como que suenan todos los instrumentos a la vez hasta que comenzamos a girar la perilla del volumen hasta hacer silencio o la insistencia en ciertos materiales de preferencia que hacen que uno sea fiel a ellos por el disfrute al utilizarlos, como si fueran los ingredientes para tu receta favorita.

 

SHA: Pero si es cierto que tienes una forma de trabajar muy directa, sin bocetos.

VA: ¡Cero bocetos!, para mí el proyecto no es arte, el arte es el proyecto. Si sé cómo va a terminar una canción prefiero no escucharla, el arte, como un día escuche decir a un poeta, es la seducción del misterio.

 

SHA: No es muy frecuente que un artista joven emplee una temática social en su trabajo. ¿Por qué te has decantado por ella?

VA: Creo que para ser lo menos egoísta, practicar y sentir con honestidad brutal la empatía, nos hace más humanos, ponerse en los zapatos del otro, como dice la canción, reconocerse es curarse un poco.

 

SHA: Una pregunta que tal vez no tiene mucho que ver con el trabajo en sí pero es una curiosidad, ¿por qué empleas en ocasiones unos títulos tan curiosos, a decir lo menos?

VA: Sí, intento darle importancia al título al igual que los otros elementos expresivos y como la totalidad de aspectos que tiene la obra, muy pocas veces mis trabajos no tienen título, y es por no tener más nada que decir, y prefiero guardar silencio, en cambio los maestros cuando la obra no tiene título es por una autentica práctica de la parsimonia, y eso creo que debemos lograr todos.

 

Algunos títulos evocan muchas cosas que decían personajes influyentes en mi obra, como Basquiat, según la película Basquiat (1996), el artista decía ¡Bumm! como si fuera una explosión, cuando veía a alguien que quería mucho, como un amigo o algún artista que admirara, como a Warhol, cuando lo vio de lejos por primera vez y no lo conocía, dijo ¡Bumm, mira ese es Andy Warhol! Los otros títulos los utilizo como símbolos endémicos, representan algunas de las figuras únicas en mi obra que no se repiten nunca, que nacen de un evento único. Cuando digo charco, sugiero toda ésta calamidad en la que estamos sumergidos los venezolanos en unas cloacas. Lágrimas y lagañas hablan por sí solas, trasnocho y dolor, en el taller, en la vida, silencio y murmullos, represión y censura, coleto, son las herramientas para enfrentar al sistema, en un mundo convulso, nuestras armas, las armas de los artistas son: los pinceles y nuestras manos.

 

SHA: Lo de ejercer de padre de tres hijos y artista simultáneamente, ¿define una forma particular de enfrentarse al arte?

VA: Sí, es todo un reto y una inmensa retroalimentación y mucho aprendizaje. Hago lo posible porque entiendan que el trabajo debe ser tu filosofía de vida, tu pasión, y que se es artista si se ama el arte, y así deben ellos vivir, todos los hijos del mundo trabajar en lo que más aman para cultivar amor por la vida y cosechar valores, para que el arte logre en los humanos convertirse en lo que jamás ha sido.

 

Además, la utilización de elementos que ellos van descartando en la medida que varían sus edades e intereses―, como peluches y juguetes, aunado a nuestra actual presencia en estas montañas de Aragua, me ha brindado la posibilidad de crear una nueva serie que titulé “Espanta pajaritos”, elaborada como esculturas blandas en donde utilizo al peluche como soporte para la acción textil, creando volúmenes figurativos de vibrante colorismo y ofreciéndole una nueva oportunidad al material que en otro momento hubiese sido descartado.

 

SHA: ¿Qué opinas del arte actual?

VA: Decir el arte actual, hoy en día, pienso que es igual a decir el artista actual, ya que lo que nos distingue o diferencia de las otras décadas, es la era digital, las redes sociales, la conexión y a su vez desconexión virtual, el exceso de información, nos convierte en unos investigadores y consumidores de información de manera desenfrenada, hemos desarrollado la capacidad para percibir un bombardeo constante de ilusiones, pero definitivamente la tecnología, la ciencia y el internet permiten una constante mezcla entre el pasado y el presente y proyecciones a futuro que podría quizás a atreverme a decir que vamos en vías de conseguir cada vez más obras y más artistas de diversas índoles, creo que hay un despertar hacia las artes siempre en tiempos de crisis y hoy más que nunca.

 

SHA: ¿Qué piensas del valor económico de la obra de arte en el contexto venezolano actual?

VA: ¡Huuuy, buena pregunta!, bueno todos sabemos que el artista siempre ha buscado proyectar su obra fuera de las fronteras de su país de origen para trascender su obra y como artista, por lo tanto como ser humano, pero en Venezuela la necesidad va mucho más que por razones profesionales, más bien por cuestiones de supervivencia, nos hemos atrasado muchos años, nos alejamos de lo que se llamaba antes la modernidad, olvidamos ese concepto de país en vías de desarrollo, ahora estamos secuestrados por unos delincuentes que acabaron con nuestra moneda, entonces te podrás imaginar lo que significa después de un arduo trabajo, investigación y estudio, tener que regalar el esfuerzo en bolívares débiles, no hace falta ser un ambicioso para querer las lechugas frescas, para que nuestros niños se puedan acostar con la barriguita llena.

 

SHA: ¡Gracias!

VA: ¡Gracias a ustedes como siempre por el apoyo!         

 

En ¡Bumm! ¡Hoy la fiesta es en las cloacas!, podrán conocer y disfrutar de esta selección de veintisiete trabajos de Víctor Avellaneda tanto bidimensionales como tridimensionales, y evidenciar así la versatilidad de materiales y soportes que el joven artista emplea para compartir sus inquietudes y, en definitiva, destacar su singular visión del mundo, es decir, de nosotros mismos.

  

Se Habla Arte

Valencia, estado Carabobo / Las Tejerías, estado Aragua, 2017