(Valencia, estado Carabobo, 1944 / 2013)

 

Pintor y escultor. Entre 1958 y 1962 realiza estudios en la Escuela Arturo Michelena. En 1965 viaja a París, donde permanece hasta 1969. En esa ciudad entra en contacto directo con los movimientos contemporáneos, lo que determinó su interés por las premisas del arte constructivo, y trabaja en el Taller de Obras Múltiples de la Galería Denise René. En 1967 viaja a México, donde estudia las culturas mesoamericanas en el Museo Nacional de Antropología. Formó parte de una generación de artistas emergentes que en la década de los años setenta desarrollaban una rica actividad creadora exhibida en importantes eventos: “Joven actividad venezolana 2” (Galería Estudio Actual, Caracas, 1971), “Las sensaciones perdidas del hombre” (Sala Mendoza, 1972), “Para contribuir a la confusión general” (Ateneo de Caracas, 1972) y “Once tipos” (Sala Mendoza, 1973, 1976, 1977 y 1981), entre otras. De 1971 a 1976 se desempeñó como director de la Escuela de Artes Plásticas Carmelo Fernández de San Felipe. En 1979 fue designado director de la Escuela Arturo Michelena. En 1981 participó en la XVI Bienal de São Paulo y la IV Bienal de Medellín (Colombia). Entre 1984 y 1985 se desempeñó como docente en la Escuela de Artes Plásticas Rafael Monasterios de Maracay. Entre 1984 y 1986 trabajó como asesor de la Dirección de Cultura del estado Carabobo. Hacia finales de 1997 se establece en Nueva York y a mediados de 1999 retorna a Valencia (estado Carabobo) donde vive y trabaja hasta su muerte.

 

Zabaleta es uno de los creadores actuales que en sus obras involucra diferentes vertientes expresivas que reflejan una visión mágico-barroca o surrealista. En sus creaciones rompe la relación acostumbrada de las cosas; sus obras son un mundo alucinado. Cada cuadro es un compendio de elementos contrapuestos, una sumatoria sorpresiva de figuras de diferentes mundos, un engranaje de imágenes que mezclan el sueño y lo real, una combinación incongruente de seres, objetos y espacios imaginarios, donde uno no tiene relación con el otro, donde se rompe la lógica racional y se pasa al terreno de la intuición. “La pintura de Zabaleta es la creación del espacio abstracto que se presenta visualmente como una atmósfera poética reminiscente del paisaje, o del carácter hermético y contemplativo de la naturaleza muerta. El espacio está dividido en varios espacios, cada uno de ellos con sus propias leyes. Los personajes, sean meninas o ‘meninos’, son mezclas ambiguas de seres reales o irreales, sexuados y asexuados, vivos y no vivos. Ellos forman parte de cierto surrealismo orgánico que invade la totalidad de la atmósfera que crea el artista con su pintura, precisando la presencia de una compleja emocionalidad” (Rodríguez, 1994). Zabaleta ejerció también con maestría la escultura de lo cual dan cuenta obras en espacios abiertos de la ciudad de Valencia como: el Toro de la Plaza Monumental, los exteriores de la empresa Tevenca, de su amigo y protector Paco Cabrera, las rejas del Polideportivo Misael Delgado y la monumental escultura en honor a la Virgen de La Begoña, en la redoma de Guaparo.