(Santa Teresa del Tuy, estado Miranda. 1956 / Caracas, Distrito Capital. 2015)

Pintor. Realizó estudios en la Escuela Cristóbal Rojas (1976-1979) y en la Escuela de Arte del IUPC (1980-1986), donde frecuentó el Taller El Herbario durante seis años (1984-1990). Desde 1974 hasta 1983 realiza cursos de especialización en la Escuela Superior de Artes Decorativas y en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (París), en teoría e historia del arte. En 1991 es invitado a exponer en diferentes museos y galerías de Suiza, Colombia, Estados Unidos y Ecuador, donde obtiene el segundo premio en la III Bienal Internacional de Pintura. Ese mismo año gana el programa PS1 Museum, del Instituto de Arte Contemporáneo de Nueva York. Participó en colectivas como el Salón Nacional de Jóvenes Artistas (MACC, 1985); Lecturas del arte nacional (GAN, 1989); el II Festival Latinoamericano de Arte y Escultura (Brasilia, 1989); la III Bienal Internacional de Pintura (Cuenca, Ecuador, 1991); la I Bienal Gran Premio Dimple (MACCSI, 1994); el LII Salón Arturo Michelena (Ateneo de Valencia, 1994); el XIX Salón Aragua (MACMMA, 1994); Relecturas 95, (Galería Alternativa, Caracas, 1995) y, Cosecha 97 (GRUPO LI , 1997), entre otras. La preocupación que siempre ha estado vigente en la obra de Félix Perdomo es la indagación del espacio y el uso repetido de elementos, como la taza, que usualmente aparece en su composición pictórica. “Me gusta trabajar con los espacios, mientras que los colores no me preocupan; solo pienso en la armonía y las texturas que producen tonalidades terrosas” (El Nacional, 16 de mayo de 1998, p. C/9). “El dominio técnico del artista le permite jugar con la luminosidad, las marcas, las rúbricas, las huellas y los rastros, todo lo cual promueve extraños espectros en donde las atmósferas húmedas conviven con otros planos resecos, mientras que las sensaciones gaseosas se conjugan con las instancias matéricas. En medio de esta riqueza de sensaciones afloran las tazas. Estas asumen una definición realista que provoca curiosidad y demanda interrogantes. El objeto es siempre el mismo y su carga de sugestión se mantiene inalterable. Sin embargo, sus definiciones plásticas asumen condiciones deferentes: en ocasiones las tazas son pintadas con exactitud casi verista, mientras que en otras aparecen esbozados o simplemente inacabadas o sugeridas” (Guédez, 2000).

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